Esta semana hemos estado en Santoña, a que conociera al abuelo que le faltaba (mi padre) ¡y a que conociera el mar!
Lo de mi padre ha sido amor a primera vista, y lo del mar... bueno, digamos que la he visto más impresionada por otras cosas, como por ejemplo por un conejo montado en una zanahoria/troncomovil que tiene, o el dedo de cualquiera que pase cerca.
La afición marinera vendrá... seguro que vendrá.

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